
Querido y remoto señor: Anónimo, no recuerdo casi nada de ti ni nada semejante a tu rostro, pero tengo el vago recuerdo de un sueño y en mis tantos desvelos una ilusión en donde aparecías tú, nos íbamos al sur a tomar aire fresco y a sentarnos bajo sombra de estos pinos gigantescos, el tiempo transcurría preciso y justo para todos y para mí era muy veloz. Nos tomábamos las manos y nos dábamos un beso, y era tan surrealista que me enamoraba esa imagen.
Desperté esa vez del sueño somnolienta y con sed, y el agua por más en cantidad no me saciaba. Eran miles de cartas las que pensaban en mi cabeza, ya no era el tiempo veloz, era lento, y más lento. Con mil cartas de papeleo en la cabeza y el desastre en las alcobas ya no recordaba las brisas ilusionadas ni la sombra de tu cara es más parecía una pesadilla recordarte. Pero, no obstante, silencios incómodos en tu presencia recordaba más por montón que por sueño.
Querido y remoto señor: Anónimo, no recuerdo casi nada de ti ni nada semejante a tu rostro, pero tengo el vago recuerdo de un sueño y en mis tantos desvelos una ilusión en donde aparecías tú.
Desperté esa vez del sueño somnolienta y con sed, y el agua por más en cantidad no me saciaba. Eran miles de cartas las que pensaban en mi cabeza, ya no era el tiempo veloz, era lento, y más lento. Con mil cartas de papeleo en la cabeza y el desastre en las alcobas ya no recordaba las brisas ilusionadas ni la sombra de tu cara es más parecía una pesadilla recordarte. Pero, no obstante, silencios incómodos en tu presencia recordaba más por montón que por sueño.
Querido y remoto señor: Anónimo, no recuerdo casi nada de ti ni nada semejante a tu rostro, pero tengo el vago recuerdo de un sueño y en mis tantos desvelos una ilusión en donde aparecías tú.

bastante vueno, con harto sentimientos, que bueno que volvieras a escribir.
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